La pluma volcánica de Fania Herrera
Por William Mejía
Conocí a Fania Herrera, como escritora, en 1985, en el Primer Concurso Literario Regional, organizado por la Sociedad Cultural Athene, de Azua, gracias a que ella obtuvo el primer premio de cuento, por su obra "1958: llorando a Elena". Yo estaba presente cuando el jurado alababa ese texto, y ello me llevó a leerlo antes de que se hiciera la premiación, asunto que se hizo, si mal no recuerdo, el 15 de agosto del mismo año, fecha en que la institución organizadora hace siempre su cambio de mandos y, también, la entrega de galardones
Puedo decir que me impresionó el cuento "Llorando a Elena", por la combinación de elementos populares y de poesía que allí se hallaba. Y, de inmediato, dudé de que ese estilo vigoroso que exhibía la autora sanjuanera fuese algo establecido ya; más bien, lo vi, como casi siempre se ve en el joven autor, como un "asertón" de Fania Herrera. Pegó y ya. ¡Ahí tienes tu premio, muchacha!
Ahora, cuando me entregaron su libro de cuentos para fines de hacerle estas palabras ¬-si me gustaba el material, como es de suponerse-, me volvió la duda de aquella vez: ¿Sería un acierto aislado lo de aquel cuento de 1985? En fin, de inmediato, comencé mi lectura, y puedo decir que quedé, por un lado, con un fuerte impacto; y, por el otro, definitivamente indignado con esta autora; por tener engavetado su trabajo narrativo, nada más y nada menos que por más de veinte años, sin contar, naturalmente, algunas unidades que son de factura reciente.
Hoy puedo decir que los diez textos contenidos en el libro "Cuentos de luna llena bajo un perforado cielo", salen de la pluma de una persona que sabe narrar, que sabe lo que es un cuento en el sentido literario de la palabra. De una autora que conoce las técnicas de narrar, y que, uno tras otro, sus trabajos empiezan con gran intensidad y esta condición, propia del cuento, no se pierde en ningún momento.
Y podemos decir que el estilo de Fanny Herrera ya estaba establecido desde "Llorando a Elena", pues, en vez de desmejorar su tendencia estilística, la ha fortalecido.
La unidad temática: tierra-cielo y vida se mantiene en el libro, desde el texto hiperbreve "yo, irremediablemente lunática", del comienzo; hasta el más intimista de "Gracias por venir, Ana", del final. Es decir, son cuentos estelares y terrícolas: el mundo que probablemente vive en su autora, pues se siente, de manera espectacular, la presencia de lo memorioso.
Narra con destreza, cuando lees, por ejemplo "Tango interior", descubres a una narradora fina, a lo Isabel Allende o Margarita Yourcenar, con un bagaje importante de lectura y un dominio absoluto de lo cotidiano.
Los elementos del realismo mágico, aunque no tan puro ya, están ahí, asuntos de los que ella es conocedora, y, de alguna manera, tal vez participante. "En las calles, cuando el tronar de los atabales llenaba las casas, estremecía el piso, los muebles y el alma". Página 28.
En "Estado del tiempo", un hermoso cuento también, hay el rescate de personajes especiales, como la de "El Licenciado Vidriera", de Cervantes.
Incluso te cuenta cosas sin decírtelas, y tú las entiendes, como ocurre en "Historia vulgar".
Pienso que en humor se la come Herrera, y esto es un valor importante con lo tan seria que es la literatura dominicana. En el texto "Por si acaso", página 9, leemos: "Era normal pagar cierta cuota de ridiculez a la vida, siempre y cuando otros no lo supieran." En "Llorando a Elena" ridiculiza al personaje elevando su condición, y éste dice al final (página 29): "Hago mi altar en la letrina, porque la vida es una mierda".
Una parte de ese humor es negro. En "Don de gentes", página 31, leemos: "Con la poca voz que le queda pide a su casi asesino que le ahorre sufrimientos. Está de suerte. Le dispara de nuevo, ahora, en la frente. Con los ojos más abiertos que nunca, ya no ve."
En el cuento "Gracias por venir, Ana", página 42, que es el de la niña-madre, hay casi un exceso de ternura por parte de la autora.
Hay poesía en los textos de Herrera: "el sol penetra sin timidez", página 14, del cuento "Las Manos", que tiene un final sorpresa de maestro, evocador de los finales de Díaz Grullón. "Pero la noche es espléndida y la alegría de los demás tenía, aunque no sea lindo decirlo, el violento contagio de las epidemias". Página 18, de "Historia vulgar". "Lloviznada, como ángel bañada de rocío". Página 28, de "Llorando a Elena".
En sus textos hace una simbiosis de imágines literarias preciosas, de fina poeta, con los dichos populares más atrevidos. Es una autora que se atreve a decir cosas. No le tiene miedo a la reacción de los lectores, y eso augura buenos tiempos para su literatura.
Quiero decir finalmente que quien no lea a Fanny Herrera, no podrá decir que ha leído el total de los buenos cuentistas dominicanos... Es una pluma volcánica, que después que hace erupción, no hay manera de detener la lava que se precipita, hasta que el volcán termina su acción. Es una narradora enérgica, sin espacios ni vacilaciones... Los de Fania Herrera son cuentos buenos, porque son raros al medio, y por eso también, yo los certifico.
Entra el otoño como tal primavera reseca, calculando las hojas marchitadas, para ceñirse en una montaña de aroma de palos viejos, como la reafirmación de una amistad que se recicla.
Palos pintados de oscuros, olor húmedo de hoja polvorienta, brisa turbulenta en busca del humus embriagador, Tórtola de nido añorado, choques de hojas resecas enamoradas, amistad pelegrina, amistad que vuelve, amistad imperecedera, ciclo eterno, reciclaje pendular, amor sideral, fuerza que no separa, pacto sagrado.
Rizas que se interceptan, vuelven los abrazos, nunca es tarde para amar, se juntan los opuestos del norte-sur este-oeste y los cándidos- mansos. Ahí quedará sembrada ella, la amistad, como el origen del universo.
Obra del sanjuanero cineasta Juan Alexander Viola, nacido en el municipio de Juan de Herrera, Dominican Republic Graduado de UASD en 2005
Ganador trofeo mejor guión Festival Minuto Juan Bosch. Juan Alexander "The Fox" de los Santos Viola
Dos Pesos de Agua. La Versión del Director
“Aun me hubiesen entregado los premios y seguía con los nervios de punta, el presidente estaba ahí, la esposa de Juan Bosch, mucha gente importante estaban ahí, y yo un pobre campesino sanjuanero estaba presentando al publico algo hecho a puro coñazos”
Juan Alexander de los Santos Viola, Alx Fox joven sanjuanero estudiante de cinematografía,
Nunca hasta ahora hubiese comentado sobre mi propio trabajo “Dos Pesos de Agua”. Un corto, muy corto (1:00 minuto), con un presupuesto corto, con experiencias de quemaduras de sol, hambre, ofensas de personas que nos vieron grabando en las calles y demás, por no seguir.
Mientras nos dirigíamos a la UASD, mi compañero Valdez y yo, me contaba que uno de sus profesores le asignó la tarea de leerse un cuento del Prof. Juan Bosch, el cuento era el mismo del titulo. Me encontré interesante pero no le di mucha mente, hasta que un día Etzel Báez estuvo en la UASD dando una charla sobre un festival que estaba organizando en conjunto con la fundación Juan Bosch. Con hambre y sueño me dirigí a tomar la guagua UASD-INVIVIENDA, mientras mis estomago entonaba un carnaval de jazz y tambores, yo le daba vueltas al asunto del festival.
El “Bombillo” se me encendió y nació en mi, ansias de crear, saqué mis cuadernos de apuntes y comencé a garabatear, hasta que termine lo que seria el primer borrón de notas del “Dos Pesos de Agua”.
Día 1- Int. De Casa Alex Fox. A rodar, pero había un gran problema existente aun. No teníamos ni un chele para rodar el corto, ni cámaras, ni sonido, ni cintas, nada. Se puso el productor Valdez, en marcha; consiguió una camarita súper usada high 8mm, de una amiga, consiguió 1,000 pesos para los dos irnos juntos, por dos días para san Juan a rodar el corto. -$150 de pasajes c/u, -1 cinta high 8mm $200, -Gasolina para motor 70 prestado; $40 pesos -Gasolina para pasola $ 40 pesos (Tenia Mucha Maña) - etc...
Como Los dos somos de Juan de Herrera, San Juan de La Maguana lugar donde rodaríamos, La comida nos salio Free.
En aproximadamente 20 horas tomamos las imágenes que necesitábamos, muchos niños, y personas adultas nos prestaron sin interés algunos su manos amigas… GRACIAS A TODOS.
Salimos a Santo Domingo, a editar…
Fuimos el primer día de edición y nos volvimos locos buscando el lugar donde nos editarían. Lo encontramos después de 1 hora. No pudimos editar, por que no encontramos al editor. Paso por dos días. Yo ya estaba desilusionado no quería saber nada de lo que hubiésemos grabado, enojado por las tomas dañadas y los relajos de Valdez. No quería saber nada del corto renuncie a él.
Un día mientras recibía una clase de sociales y estaba aburridísimo, decidí sacar una hoja, y en forma de story-board reescribí el guión con las tomas nuevas que tenia, y con las tomas que pensé que eran un desastre, y rehice el guión partiendo de ese nuevo formato y montaje que quería en mi historia.
Salí súper emocionado de la clase y me dirigí a casa me comunique con Valdez y decidimos ir de nuevo al lugar.
Paso lo mismo no pudimos editar, esperando horas muertas a que nos atendieran, gastando los únicos pesitos que teníamos llamando a Etzel Báez al celular. Nos llegó la hora; No se pudo editar, había un mundo de trabajos primeros que el de nosotros. Esperamos, horas, días, hasta que por fin nos sentamos en computador a editar., pasaron dos días y el trabajo quedó listo.
Me dirigí a mi casa sin ni siquiera llevarme una copia del trabajo. Quede conforme al ver mi rompecabezas al fin armado. Una sensación increíble. No pude volver a buscar.
El día del festival ni siquiera recordaba que era ese día. Fui corriendo donde Valdez y le dije que nos fuéramos…COMO SIEMPRE…No teníamos dinero.. Solo él pasaje de ir (Gracias Gerson Por Traernos de Vuelta a casa). Nos fuimos a la buena de dios. Nos perdimos otra vez, no sabíamos donde quedaba la “Casa San Pablo”.
Caminamos varios kilómetros en la Avenida Bolívar para finalmente encontrar el lugar. Entramos y nos encontramos con la sorpresa de que nuestro humilde trabajo era ganador de tres premios, (mejor guión, mejor adaptación y uno de los primeros lugares con el premio Juan Emilio).
Pensé que estaban equivocados. No podía ser, mientras aparecía tres veces a recibir mis premios con unos pantalones rotos, y unos converse viejos del uso y del polvo, me decía a mi mismo que era mentira. Seré bueno?, será suerte?, será Dios?
Aun me hubiesen entregado los premios y seguía con los nervios de punta, el presidente estaba ahí, la esposa de Juan Bosch, mucha gente importante estaban ahí, y yo un pobre campesino sanjuanero estaba presentando al publico algo hecho a puro coñazos. Llego la hora y mis rodillas empezaron a flojear. Cuando entono el soundtrack me quede tieso como un cadáver, no me moví hasta que escuche todos los aplausos del público. Una sensación y una experiencia inolvidable.
Llegue a mi casa y me acosté y coloque mis tres trofeos en la sala. Nadie de mi familia sabía del premio y del video. Mi mamá me despertó en la mañana temprano llorando de felicidad, al saber que su hijo había logrado algo, con su apoyo.
Todo lo que hago y que haga en mi vida será dedicado a mi madre (Arcadia Viola) La Mujer que está primera que todas.
Hay personas que pasan y dejan profundas huellas en nuestras vidas, Doña Monina Cámpora de Piña Puello fue una de éstas.
Cada día valoro más su aporte al desarrollo de los sanjuaneros de mi generación y ahora en la madurez puedo poner en su justa dimensión lo vanguardista que fue su labor entre los sanjuaneros.
Sé que era capitaleña, pero en obras y corazón fue sanjuanera como el que más. La recuerdo desde siempre presente en mi vida; nos unían vínculos muy fuertes de amistad y familiaridad. Jamás me llamó Rossy, nombre por el que todos me conocen; siempre se dirigía a mí por el nombre de pila: Filda Rosa.
Siendo yo muy niña organizó el “Reinado de las Flores”, resultando reina su majestad Helen Primera (mi incondicional amiga de ayer y siempre), y quien escribe, virreina. Todos los que participamos en este reinado lo recordamos con alegría, nostalgia por los buenos tiempos pasados y el orgullo de haber tenido la oportunidad de ser parte de esta inolvidable experiencia de nuestra niñez.
Cómo olvidar la Tuna de San Juan, aquella agrupación que puso en alto el nombre de nuestra provincia en el resto de la República y en Puerto Rico. Los integrantes de la misma nos podrían aportar sus experiencias. Ojalá Arnaldo Bloisse, Marianela Sánchez, José del Carmen Valenzuela, entre otros, se animaran a compartir con nosotros qué significó para ellos esta etapa.
Participamos en obras de teatro, en el cuerpo de baile, en la poesía coreada… y bajo su dirección llegamos a sentirnos verdaderos artistas. Era una fuente inagotable de ideas, pero a la vez estaba muy alerta sobre todo lo que sucedía en el grupo; todos teníamos muy claro que no tendría ningún reparo de llamarnos a capítulo aún delante de los demás. El desarrollo integral de las nuevas generaciones era su principal meta y aporte a la modernización de nuestra provincia.
No sé cómo le alcanzaba el día, antes de ir al colegio, algunos de nuestros compañeros habían recibido sus lecciones particulares de piano en su hogar. Luego asistía a la Escuela de Bellas Artes, donde tenía las funciones de Directora, de ahí recuerdo verla en tiempos de vacaciones pasar por la acera opuesta de mi casa rumbo a Radio Centro. Cómo olvidar su programa donde daba recetas de cocina, reseñaba cumpleaños y otras actividades sociales y su “Club de Damas” (espacio sumamente innovador para la época). Pasaba a visitar a sus cuñadas “Las Piñas”; después del almuerzo volvía a recibir estudiantes para lecciones privadas de piano y nueva vez a Bellas Artes, ensayos, poner en orden a un grupo de niños y adolescentes que en todas las épocas ha resultado tarea agotadora. Aún conservaba energía para algún juego de cartas con los familiares políticos después de la jornada del día, pues el bingo era actividad del fin de semana.
Muchos son los recuerdos y anécdotas que guardamos de ella. La última vez que la vi fue en “Juguetón”, andaba de compras de juguetes para los nietos. A primera vista no estaba segura si se trataba de ella, pero desde que la oí hablar no dudé en acercármele, le pregunte quien era yo y no me reconoció (muchos años habían pasado) cuando me identifiqué en su peculiar estilo me dijo: “tú que estás pendeja Filda Rosa, tú tampoco me reconociste lo que pasa c… fue que me oiste hablar”; no me quedó más recurso que reirme a carcajadas, porque, efectivamente esto era lo que había sucedido.
Tony, Vicky , sus nietos y demás familiares sé que se sienten orgullosos de haber tenido a una madre, una abuela, una suegra, una tía, una cuñada, como doña Monina, paradigma indiscutible del avance y superación de la mujer dominicana.
Rossy de los Santos Ramírez
Santo Domingo
7 de noviembre del 2009
Ojo de Agua me trajiste la otra flor, la otra flor que Senobí regaba con su cristal de magia, amor y esperanza. Esa flor que Las Tres Cruces contemplaba con el rocío, el canto del Barrancolí y el sonido monótono y acariciante de la brisa del atardecer.
Que Patria, Minerva y Maria Teresa tenían guardado en su rosal
Ojo de Agua eres encanto, pasión, hechizo, dulzura por la otra flor, la flor que me guardaste con su perfume de loto, con regocijo de ternura inspirada he conservado su regazo.
Que Patria, Minerva y Maria Teresa tenían guardado en su rosal
La otra flor, eterna flor, aroma insaciable, Ojo de Agua yo te invito a la otra flor, que Patria, Minerva y Maria Teresa tenían guardado en su rosal.
Que Patria, Minerva y Maria Teresa tenían guardado en su rosal
Ese poema de Peza salía de tus labios como desolada llovizna gris y en esos años de juventud no podía comulgar con sus estrofas, adornada mi frente con tantas guirnaldas de optimismo.
La vida aún no me había hecho tragar sus pócimas amargas, pero en tí, en cambio, acumulaba ya cargas pesadas de penas y decepciones.
Eras el ángel de la guarda de toda la familia, cuidando a todos, restañando heridas, secando lágrimas, aconsejando, en una entrega amorosa, consagrada.
Tus manos fueron ungüento sedativo para doña Lucinda, tu mamá, para don Miguel, tu papá, para tus hermanos/as: Tomás, Manuela, Laura, Rosa, y ahora José, postrado en cama sin esperanzas de curación.
Repartiéndote entre tu casa y la escuela, eras la encarnación del deber. Humilde, solícita, servicial, ocultabas tus aflicciones tras esa sonrisa tan tuya que se abría como flor primaveral.
¿Qué golpes tan duros te hicieron sangrar el corazón para aferrarte a esos tristes versos de Peza? ¡Ay, maestra querida, encontraste fuerza y apoyo en otra parte, en las fuentes de agua que Dios hizo brotar en tus ardientes desiertos.
Como la sierva del Salmo 42 anhela estar junto al arroyo, así deseabas estar con Él, para decirle (Salmo 63) “Señor, a tí te busco, mi alma tiene sed de tí, en pos de ti mi carne desfallece cual tierra reseca, sedienta, sin agua”.
Dime, pues, ¿cómo hubieras podido soportar el peso de tu cruz? Tu oración se elevaba al cielo como nube de aromoso incienso en horas calladas de la noche, “in te, Domine, speravi”, y la paz se acunaba en tí, desgranando versículos del Salmo 31:
Yo me refugio en tí, Señor, / ¡que nunca me vea defraudada! Líbrame, por tu justicia; / inclina tu oído hacia mí y ven pronto a socorrerme. / Sé para mí una roca protectora, un baluarte donde me encuentre a salvo, / porque tú eres mi Roca y mi baluarte: por tu Nombre, guíame y condúceme. / Sácame de la red que me han tendido, porque tú eres mi refugio. / Yo pongo mi vida en tus manos: / tú me rescatarás, Señor, Dios fiel. / (…) ¡Tu amor será mi gozo y mi alegría! (…) mis ojos, mi garganta y mis entrañas / están extenuados de dolor. Mi vida se consume de tristeza, / mis años, entre gemidos; mis fuerzas decaen por la aflicción / y mis huesos están extenuados. (…) Pero yo confío en ti, Señor, / y te digo: "Tú eres mi Dios, mi destino está en tus manos". / (…) Que brille tu rostro sobre tu servidora, sálvame por tu misericordia; (…) ¡Qué grande es tu bondad, Señor! / Tú la reservas para tus fieles; y la brindas a los que se refugian en ti, / en la presencia de todos. (…) ¡Bendito sea el Señor! / Él me mostró las maravillas de su amor en el momento del peligro. (…)
En tus alumnos también hallaste satisfacciones y alegrías. Nos tratabas como si fuéramos hijos tuyos, y si no lo fuimos de sangre, lo fuimos de calidad humana y por eso nunca te olvidamos, mantuvimos contacto contigo por teléfono, por correo, visitándote, ¡y eso, querida, a lo largo de unos cincuenta años!, desde que salimos de la escuela normal hasta el presente, y tanto ayer como hoy conversamos de la misma manera: discutiendo, riéndonos, “peleándonos”, todo con el mayor respeto, en cálidas fluencias afectivas. Si oí “Juan” en lugar de “Julio”, escucho en seguida un “¿pero es que te has vuelto sordo?”.
Con toda intención me haces protestar enérgicamente cuando al anunciarte el envío de documentos que necesitas, me respondes “yo pago aquí el transporte”, y al escuchar que trueno de “indignación” te ríes encantadoramente y terminamos riendo juntos.
A las cosas de nosotros, a nuestras travesuras, a nuestras ambiciones, a nuestros sueños, a nuestros enamoramientos, los veías a través de cristales maternales.
O reías, o aconsejabas, o nos reprendías.Caramba, eso, querida, ¿me equivoco?, de alguna manera enriquecía tu vida.
En estos días me confesaste el inmenso placer que te producía el ver a tus “muchachos” realizados como profesionales, esos mismos que tantas diabluras hicimos tanto en el buen y como en el mal sentido de la palabra.
¿Recuerdas la célebre serenata que Clodomiro Suero dio a Mercedes Luisa, hija de Mon y Mercedes de los Santos (dueños de la imprenta de donde salía Estudiantina)? Sus cofrades lo acompañamos, cantamos no sé cuál canción utilizando piedras como instrumentos musicales (¡vaya originalidad!) Clodomiro se desgañitó (para que su dulcinea pudiera oírlo) con un discurso chorreando melaza enamorada y casi a seguidas de terminarlo se oyó la manifestación de agradecimiento por la serenata: el ruido del agua de un inodoro descargándose.
La cofradía se marchó riéndose del incidente, pero el pobre Clodo (apodo), cariacontecido, caminaba cabizbajo, el mentón tocándole el pecho, tieso como un muerto; perdió el habla durante un largo rato, pero luego se le desató la lengua, y de su boca salieron enjambres de quejas y maldiciones, hasta terminar riendo con nosotros.
Este suceso, más bien jocoso, sólo podía hacerte sonreír, como lo hizo, presumiblemente, la ya mencionada travesura de Fabio Valenzuela a Yaque.
Tu reacción dependía del suceso, si grave, si venial. ¿No pusiste rostro de asombro y preocupación cuando estuve a punto de ahogarme en la piscina del Hotel Maguana, pretendiendo lucirme ante una joven que me tenía los sesos dislocados? ¿Que no registras eso en la memoria? En lo que te mando algunas pastillitas para mejorarla, te cuento que participaba en una competencia de resistencia bajo el agua; ganaba el que durara más tiempo aguantando la respiración.
El amor aloca, querida, pues entre los competidores había gente experimentada en esas cosas, ¡y yo no lo ignoraba! ¡Ay, Inés, mi cabeza fue la primera en emerger del agua! Oí risas, salí de la piscina rojo de vergüenza, con aspecto de triste pollo mojado, y desaparecí como alma que lleva el diablo. Sobra decirte que mis sueños de conquistar a esa joven naufragaron para siempre con ese incidente.
Pero frunciste el ceño de disgusto con lo que Fabio Valenzuela, el enfant terrible de la cofradía, le hizo a Josefina Lara, profesora de literatura. ¡Qué tiempos dorados, querida! ¡Nos ponían de tarea leer libros enteros para comentarlos en clase! Eso ahora es cosa rara. Pues bien, Josefina le colgó a Fabio en el cuello el Martín Fierro de José Hernández. Eso parecía un castigo, así lo interpretó la víctima, aunque no lo fuera, por la estructura versificada del libro.
La prodigiosa memoria de Fabio acudió en su auxilio, y aún me maravilla la precisión con que recita estrofas enteras de ese clásico argentino. El día del rendimiento de cuentas ante Josefina y el curso, Fabio, decidido a tomar venganza de ella, arranca la recitación con la supuesta primera estrofa del poema:
Aquí me pongo a cantar / al compás de la vigüela / que en este maldito curso / el que menos corre vuela. en lugar de la estrofa original: Aquí me pongo a cantar / al compás de la vigüela, que el hombre que lo desvela / una pena estrordinaria, como la ave solitaria / con el cantar se consuela.
La profesora Lara se quedó turulata y, mirándolo con ojos llameantes, le dijo con voz enérgica: “¡Ahora mismo se me va para la Dirección!” No sé cómo no nos mandó a todos al mismo lugar, pues fue imposible contener las risas.
No recuerdo, Inés, que a tí te hiciéramos semejantes travesuras en tu clase de inglés, y eso que esa tropa era inquieta, animosa, aventurera, pero sana, equilibrada, moldeada en buenas costumbres.
Claro que alborotábamos hablando, riéndonos, pero ¡bastaba que nos dispararas el “what happens with you”, acompañado de tu mirada plena de autoridad, para imponer el orden!, esa autoridad cimentada en el cariño, razón por la cual era tan efectiva.
Las presentes generaciones acaso no te conozcan, ignoren el tesoro de persona que vive entre ellos en San Juan. Humilde como eres, haces tus trabajos en silencio, sin buscar publicidad.
Además, tus afanes educativos irradiaron más allá de escuela normal donde estudiamos, haciendo contribuciones destacadas.
Con el fin de posibilitar la formación de jóvenes trabajadores de escasos recursos, fundaste, en 1958, el Liceo Nocturno (bachillerato), oficializado en 1966.
Habiendo comenzado con una matrícula de ocho alumnos, cuenta en la actualidad con unos 2000. Pero ahí no te detuviste, pues en el 1977 abrió sus puertas, bajo tu dirección, el Centro Educativo Atala Cabral Ramírez, con tres niveles de enseñanza: el inicial (niños de 3 y 4 años), el básico (8 cursos) y el del bachillerato.
Educadora de vocación cincelada con los valores de los tiempos de tu formación, no podías actuar en esas instituciones al margen de los mismos.
Por eso no las fundaste con la intención de convertirte en una empresaria de la educación, para la cual, como se estila ahora, la calidad académica se subordina a las apetencias de dinero.
¡Ah, cómo han cambiado las cosas, Inés! Ves con horror todas las lepras que han ido desfigurando el sistema educativo dominicano: el relajo, la apatía, la “desacademización”, el negocio, el irrespeto, la mediocridad, entre otras.
¿Adaptarte? ¡Imposible! Sigues navegando en tus humildes veleros, impelidos por vientos de perseverancia, de decencia, de entrega, evitando, con indeclinable dignidad, que se encallen en cenagosas aguas de degradación y oprobio. Es por eso que te admiramos tanto, ¡querida maestra! Dinápoles Soto Bello es profesional de la física y la matemática
Yo que procedo de una zona central y mediterránea, agrícola, y solitaria, y Rafael que nace entre comercio, obrerosy canas, industrias y barcos, y sin embargo hemos coincidido y permanecido en la Luz.
Tal vez Rafael García fue cazador de mariposas y libélulas en los pastizales de San Pedro, y gustaba tocar larvas y pequeños insectos en las lagunas y las siembras de cana.
Esto lo afirmo porque El como Yo, trae el bosque encima, el rio con sus peces y las garzas blancas, la mata de mango, el pedazo de cana, el amiguito y el perro.
Yo por afinidad suelo distinguir ese tipo de personas que siendo Niños llevaron “tiradoras” para las ciguas, carnadas y anzuelos para los peces.
Solo que Rafael en su oportunidad nos dirá si había sido amante de los caballos, Jinete.
De mi parte ame la brisa acariciando las mejillas mientras agitaba mis corceles por los estrechos senderos de los campos y bateyes de San Juan de la Maguana.
Por su familia dominico-puertorriqueña Rafael y Delia crean un enleche importante de sentimientos y energías caribeñas, a mi correspondió unir entidades con Centroamérica al crear mi grupo familiar dominico- nicaragüense.
Nos enlazo el amor al Servicio desinteresado al Plan Cósmico y Misión Rahma.
En mi pueblo se conoció y siguió la tradición de los tainos aborígenes y algunos contados comerciantes árabes, italianos y españoles, y obreros haitianos y familias totalmente africanas, pero en San Pedro había algo mas, telégrafo y motores, habían llegado y enraizado sobrazas africanas, comerciantes árabes y españoles, europeos creando agroindustria y muelles.
Se hablaba el ingles y el castellano. Y había una cultura de mecánica pesada y de industria eléctrica con trenes y bueyes y un puerto aéreo muy cercano.
Don Rafu, siempre he querido saber:
En su pubertad Usted amo el beisbol, incluso llego a acumular cantidades de "postalitas" de Peloteros.
Cuales de ellos recuerda mas y por cuales razones?
Cual fue su Jugador preferido?
Américo
Don Américo las preguntas anteriores te las voy a contestar en el fin de semana, cuando estoy más holgado.
Sí tuve muchas postalitas, que se las regalé a mi sobrino, que las tiene junto a muchas más que el ha adquirido.
Algunas valen unos cuantos dólares.
Pero después que las regalé volví a comprar cuando Felo estaba pequeño y aquí tengo una caja de galletas con unas doscientos postalitas.
Todavía soy fanático de los yankees. Esta afición se creó antes de que se transmitieran los juegos de pelota por la radio nacional.
Entonces los fanáticos oían la pelota norteamericana en transmisiones que se originaban en Cuba.
Yo no oía esos juegos, pero en las vacaciones venía mi primo Toni desde San Pedro de Macorís y el si conocía y me hablaba de los yankees, un súper equipo que acostumbraba ganar en los innings finales en base a jonrones y que esto y que lo otro.
Ahí nació mi afición que sigue viva y sigue siendo compartida con mi primo Toni. Además ambos somos orientales en la pelota criolla.
En esa primera época mis ídolos eran Mickey Mantle y Whitey Ford un pitcher zurdo que aún vive.
De ahí en adelante siempre le he dado seguimiento a los grandes peloteros de esta organización, "donde los jugadores llegan a ser leyenda", como lo es en la actualidad Derek Jeter, mi pelotero preferido.
También he sido fanático de Ricardo Carti y de Alfredo Griffin. De Manuel Emilio Jiménez, de Cesar Cedeño, del gallo Batista.
Todos jugadores de las Estrellas Orientales. También Felipe Alou, un gran atleta, un caballero dentro y fuera. Y el olvidado Mateito.
Te cuento una anécdota de mi niñez. En Quisquya se jugaba pelota los domingos en la mañana y en la tarde.
Se invitaban equipos de otros pueblos.
Yo tendría unos seis o siete años.
Como a eso de la una de la tarde estoy frente al negocio de mi papá y veo una multitud que viene celebrando y traen a Julio Moreno cargado en hombros, con papeletas en sus manos.
Julio de la Rosa era un gran pitcher del pueblo al que le decían Julio Moreno, por un pitcher cubano de ese nombre al que apodaban "el jiquí".
Pues bien, la multitud traía a Julio Moreno o de La Rosa a la casa de su mamá. Julio se había enfrascado en un duelo, el pichando, con el equipo de la Aviación y en el noveno él mismo había conectado un jonrón para ganar el juego.
Una a cero. El pitcher de la aviación era un guardia llamado Juan Morichal. Un gran día para todos nosotros. Ya ves que es inolvidable.
Luz, amor y paz,
He oído bastante decir que los triunfos del Escogido se debían a la simpatía de los gobernantes de ese momento por ese equipo.
Supongo que tendrían alguna ventaja en la escogencia de los jugadores, fueran criollos o importados. En el terreno de juego esa influencia quedaba neutralizada.
Hay que recordar que los equipos mayormente eran dirigidos por capataces extranjeros que no tenían por qué plegarse a esos condicionamientos.
El Escogido siguió ganando campeonatos después de desaparecida la tiranía.
El comienzo de su decadencia fue el funesto cambio por el que se desprendieron a la vez de Federico Velásquez, de Jesús Alou y de Rafael Robles. Y todos enviados a los Tigres del Liceo, el gran rival.
1.
En el tema de difundir un conocimiento enprocura de un cambio hacia nuevos patrones de convivencia donde prime la paz, la tolerancia, la justicia, la amistad, he publicado los siguientes libros:
Números y Claves, Yanuna Yahila Taiba, El canto de lo/as 144 mil, Las mil caras de la Diosay, este año, Enseñanzas del tiempo presente.
El boletín La Hermandad del Rayo Verde, donde difundimos conceptos relacionados con la salud, lleva 12 años de publicación ininterrumpida, bimensual o trimestralmente. Ya llevamos 58 números publicados.
No, no he ganado el Premio Nacional de Poesía. Este es otorgado por la Secretaría de Estado de Cultura, antes por la Secretaría de Estado de Educación.
Gané en el año 1981, con el libro Revivir un gesto tuyo, el Premio Siboney de Poesía, que en ese género tenía como jurados a Manuel Rueda, Máximo Avilés Blonda y Freddy Gotón Arce.
Antes había ganado el Premio de Literatura Joven, en el género poesía, con el poema No soy yo quien escribe las letras de tu nombre.
Más recientemente estuve entre los ganadores del Concurso de Haiku convocado por la Facultad de Derecho de la Universidad de Castilla-La Mancha, en España.
Un premio es un estímulo que atrae la atención sobre la obra realizada y trae una recompensa económica. Si llega, bienvenido, pero nunca ha sido la motivación de mis obras.
2.
El carnaval de la La Vega es un fenómeno al que hay que sacarle su comida aparte. Hay que felicitar al pueblo vegano por unirse en torno al carnaval y rescatar y valorar estas tradiciones.
Su éxito añadido es que ahora es la mayor fuente de ingresos económicosque debe tener esa provincia. La última vez que visité la Vega en carnaval noté que ha perdido espontaneidad.
Detrás de cada comparsa hay una corporación que diseña los trajes, busca recursos, mueve publicidad. Es algo muy complejo.
Ya allí no hay espacio para el que quiere disfrazarse de presidente de la república y cosas por el estilo.
San Pedro de Macorís no se ha destacado por sus carnavales. Sí, tienen el aporte, la presencia, de los guloyas, que es un rasgo diferenciador ya reconocido como patrimonio cultural.
Pero la subcultura cocola corresponde a una minoría dentro de la población de la provincia. En la zona de los bateyes azucareros la presencia de la subcultura haitiana es más notable. Allí domina el gagá.
4.
La idea del blog Tainí es la difusión de los aspectos relevantes de la cultura taína. El redimensionamiento de esta herencia cultural que sigue viva en nosotros a pesar de las tergiversaciones mal intencionadas de que ha sido objeto.
El rescate de las voces de su idioma, la explicación de su efectivo sistema religioso donde había una conexión fluida con las otras dimensiones, la expresión de los ideales que fundamentaban esa sociedad, la divulgación de aspectos desconocidos de ese mundo.
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Este es el país trinitario. Así fuimos formados por los procesos históricos, así fuimos reconocidos y expresados por nuestros padres fundadores.
Pero resulta que la convivencia de tres culturas en un solo cuerpo social es algo traumático y problemático.
¿Cómo reconocer que Altagracia, Atabeyra y Anaisa es una misma fuerza que protege a nuestra nación?
En la religiosidad popular eso está resuelto, no podríamos decir lo mismo de otros estamentos de nuestra sociedad.
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La Rosa de los Vientos, esotéricamente, es un signo de protección. En la ciudad de Santo Domingo, la Plazoleta Rosa de los Vientos señala un lugar sagrado enclavado en el mismo centro de la ciudad.
Un templo del sacerdocio de la Tierra, que no opera en edificaciones, sino en los espacios de la Madre Naturaleza.
Una remembranza del gran templo atlante del cristal. Una ligazón con los hermanos del Cosmos.
En San Juan de la Maguana, la rosa elevada sobre un obelisco, señala la capital del país trinitario, donde el elemento agua es una clave de la unión de las tres culturas.
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Si sigue viva la cultura taína, más en nuestra forma de ser que en legados materiales, sigue viva, aunquemás lejanamente, la cultura atlante.
Los taínos fueron un proyecto atlante, como lo fue la civilización egipcia.
Aquí se desarrollo una cultura que dejó de lado los aspectos materiales para concentrarse en la espiritualidad, en la bondad del carácter, en la organización social, en el respeto a la Naturaleza, en la comunicación interdimensional.
El renacer de la Atlántida es solo recuperar nuestra propia memoria, a ello ayudan esos símbolos que señalas.
Aunque no lo dejé nunca, el estudio de la música y el teatro mermaron bastante cuando descubrí mi otra gran pasión. Seguía jugando pelota pero la política, o mejor valdría decir la militancia, el compromiso, coparon mi tiempo de adolescencia sanjuanera. La JEC (Juventud Estudiantil Católica), los Cursillos de Vida, las asociaciones estudiantiles, los grandes movimientos huelgarios, la resistencia, la militancia.
Yo estudiaba en colegio de monjas, no era de su estilo armar huelgas y protestas. Veíamos pasar con envidia, las movilizaciones procedentes del Liceo y la Escuela Públicas. Pero era mucha la efervescencia, mucha las razones y las verdades. Estudiantes de colegios privados o de liceos públicos, todos tendríamos que ir a la UASD. No estaban de moda las universidades privadas, nuestra única y anhelada posibilidad era esa universidad estatal. Donde, por demás, ya estaban los hermanos mayores, que retornaban en las vacaciones con cientos de historias para el alimento de nuestra imaginación y un hambre milenaria que no se entendía porqué. Si la universidad era tan buena, ¿porqué se pasaba tanta hambre?. Mi hermano José vivía en una pensión de la José Gabriel García. La Capital era un lugar remoto para mí, y la UASD era lo mítico, la maravilla. ¿Cómo no sentirse aludido con la famosa consigna del medio millón?. Era nuestro destino, ¿cómo no involucrarse?. Organizamos los muchachos y las muchachas del tercer teórico la primera huelga en la historia del colegio de monjas redentoristas de San Juan. Lo grande es que yo se lo comuniqué en confidencia a mi mentora Sister Maritza. Faltó poco para que le diera un infarto. Una cosa era prestarle a uno libros de Camus y otros autores “controvertidos”, en señal de liberalismo, y otra muy distinta era hacer una huelga “comunista” en un colegio católico de monjas americanas. La desbandada compadre, el resto no pudo aguantar la presión que fue mucha y de diverso calibre. Así me quedé sólo en huelga de a uno en fondo, que me valió un mes de expulsión y el título de Matías Mella con que me bautizó mi amigo Arturito Ramírez. Quedó otra cosa, claro, menos tangible pero muy gratificante. De repente las chicas me hacían caso. A mí, este enclenque, de quien Carmen Paulino, Anita Sapeg y todas las demás, huían como si de la peste se tratara. Nada mal este heroísmo nacional.
De esa salí en coche. No así de la otra. Las protestas eran muchas y los motivos todos valiosos. En esos días Balaguer había expulsado a unos curas de La Salle que eran una suerte de matatánes dentro del movimiento de izquierda católica. En todo el país se tomaron iglesias en protesta y apoyo. Pero todo el país no era San Juan, allí mandaban los curas redentoristas americanos, quienes, aunque aun estaba vivo O’Ralley, famosísimo Obispo de los tiempos no tan lejanos del dictador, tenían una visión muy conservadora del mundo. Dicho así para ponérselas suave, porque lo que se decía era que ellos habían llegado en masas después de la revolución de Abril con muy claros y nada santos objetivos. Bueno, yo no lo sé de cierto. Lo que sí sé, y sobretodo sufrí, fue que tan pronto tomamos la Catedral-ya hubieran querido ustedes participar en tan bien elaborado plan de contingencia, tan seguros augurios y de cómo nos pondríamos en el mapa del país y no nos quedaríamos, por ser pueblo, detrás de nadie-no pasaron diez minutos sin que llegaran los cascos negros. No me fue tan bien esa vez. Una semana en la chirola y la verdad de la vida encarnada en un preboste que se la cogió con nosotros. Nunca antes había recibido tal zurra, nunca antes, ni después, fue tan real el pánico, nunca después he permitido que nada ni nadie me provoque tal magnitud de miedo, de terror. Yo tenía 16 años, los más viejos no pasaban de veinte.
Pasaban apacibles los calurosos días del mes de Agosto del año de 1945 y los muchachos del pueblo, disfrutábamos de las vacaciones sin excesivo entusiasmo, un grupo ( los mas viejos) frente a la parada, construía vehículos de juguete, camiones y guaguas principalmente, otros con mas histrionismo y menos años, tratábamos de recrear las mejores escenas de la última película del musculoso Johnny Weismuller en su papel de Tarzán de los Monos, de Jim, de la selva o de Supermán, la selva era la "cerquita" del viejo Jesusito Valenzuela un hermoso jardín botánico donde su dueño llevaba mas de 20 años plantando la mas selecta colección de arboles frutales ,incluyendo numerosas matas de mangos Guerreo, Pechito , Piñita , Samaguí , y el gigante Juan Jaquez , quenepas , peras criollas , naranjas dulces , guanábanas, mamones, nísperos, naranjas agrias y las extrañas naranjas dulce amargas llamadas de Babor. El papel de Tarzán le tocaba siempre al "chino" quien por ser nieto del dueño era que conseguía el permiso o la llave, pero el papel le venía bien a su fisico musculoso, fruto según él, de sus muchas horas de práctica dándole maniguetaS a la masa de pan en el cilindro de la panadería de su abuelito. Y él, muy "caritativo", siempre estaba dispuesto a "sacrificarse " permitiendo que otro lo reemplazara en la dura faena. Los amigos siempre decíamos que era una magnífica oportunidad pero la dejabamos para otro día.
La "fabrica de camiones de Mané", el hijo de "Mayía ", dueño de una de las pocas guaguas que viajaban a la capital, se especializaba en modelos a escala de las marcas de camiones mas conocidas: Diamond, Ford, GMC e International. Los Diamond tenían mucho arraigo en el pueblo dado que la compañía vendedora era de la región y había comenzado con Badín Garrido en San Juan importando por el Puerto de Tortuguero de Azua.
Los camiones construidos tenían chasis y ruedas de madera, muelles de hojas múltiples hechos de trozos de flejes de acero de los de empaque, las carrocerías y las "camas" eran verdaderas obras de arte en madera y vidrio, pintadas de bellos colores, con puertas que abrían, con asientos y otros muchos detalles, todos tenían un "túnel de dirección" por donde pasaba el palo que conectaba las ruedas delanteras con el volante, que con mezcla de orgullo y satisfacción empuñaban sus juveniles propietarios.
"Molino" se especializaba en camiones Chevrolet o GMC, Mané en Ford, Cheo y Gonzalito recreaban los Diamond. En las discusiones sobre las bondades de cada modelo no faltaban los acrónimos despectivos a cada marca: Grande Malo y Caro para los GMC y Fabricación Ordinaria Rotura Diaria para los FORD.
Los Buscónes
Y no se concibe la existencia de una parada sin los "buscones" y "tigueres", los buscones eran muchachos desempleados que no asistían a la escuela, ni a ningún taller como aprendices, ni eran hijos de agricultores para trabajar en fincas, en fin unos vagos que disimulaban pudorosamente su oficio de buenos para nada, con las propinas que ganaban "ayudando" a encontrar la parada y llenar de pasajeros la guagua en turno para salir de viaje. Los tigueres eran lo mismo que los buscones y también se ganaban algunas propinas cargando los equipajes de los pasajeros y auxiliando a los "pitchers" que lanzaban las maletas y bultos hasta el badén o portaequipajes en el techo de la guagua.
Los buscones más famosos eran: Juan el tiguere y Francisquito el "Rey de los tigueres". Habían también tigueritos menores, como " Cacata", Pingüin, Cayayo y muchos otros.
En la parada de guaguas que viajaban a la capital los buscones, se enfrascaban en interminables discusiones sobre quien vio primero (para cobrar) al último pasajero. Los buscones se daban largas "pelas de lengua" sacando al aire todo el español sucio de pocilga. Años mas tarde un amigo alemán me hacía la observación de que los dominicanos, éramos dados a hablar mucho y hacer poco, y que en Europa por mucho menos de lo que se decían aquí los buscones y los niños en recreo, terminaban a los puños.
A causa de la guerra había racionamiento de todo, de gasolina, de repuestos, de gomas y pocas guaguas estaban en condiciones de viajar. A Mayía ya se le estaban acabando las últimas gomas que compró a precio de oro ya que tuvo que comprar una guagua nueva solo por sus gomas, y la única guagua que viajaba regularmente era la Lilian propiedad según decían algunos de un amigo del poderoso General Fiallo, Racionero oficial de: gasolina, gomas y repuestos.
La "Lilian" era una guagua "criolla", o sea hecha aquí sobre un chasis de camión sin cabina, con armazón y piso de madera, cubierta con planchas de lamina de zinc, y ventanas con marcos también de madera, en Santo Domingo funcionaban talleres de carpintería que fabricaban guaguas a la medida, en San Juan había un ebanista llamado Febles que reacondicionaba las guaguas criollas. En nuestro vecino Haití, las guaguas eran camiones disfrazados, y con frecuencia pasaban estas "obras de arte" , pues una Guagua Haitiana tiene que estar decorada de manera policroma, con múltiples imágenes parece que para aplacar los malos espíritus y con un lema alusivo a la grandeza de Dios.
A raíz de la guerra y de los escases de muchas cosas habrían de surgir muchas ideas y muchas fortunas, en San Juan, el gomero Luis "el boricua" hacía cirugía a las gomas averiadas, a las partidas u holladas se les ponía un zapatón hecho de un trozo de goma con sus lonas y fijado en su sitio con tornillos, los zapatones no eran eficaces para viajes largos pero los vehículos que viajaban de San Juan a las Matas de Farfán aseguraban algunos viajes extra con esta terapia. Las gomas lisas eran otra cosa, a últimas fechas en Santo Domingo un señor llamado Celso Perez les ponía una banda de rodamiento nueva a un tercio de lo que valía una goma nueva (precio de guerra).
Todo el mundo hablaba de la guerra, de las batallas, de los frentes ofensivas y desembarcos los extraños y sonoros nombres de los generales Rusos, Alemanes, Americanos y Japoneses. Había chuscos que por razones de eufonía, resaltaban mas a los Mariscales Kaganovich y Popoff, que a Zushkov y Thimoshenko los verdaderos héroes de las fuerzas Rusas.
Y los viejos en la barbería de Homero comentaban sobre el desarrollo del final que ya se avizoraba. Aunque el país era parte de los "Aliados"(de USA), San Juan que tenía muchos inmigrantes del viejo mundo que dividían sus preferencias, los Arabes eran pro aliados, los
Italianos se identificaban discretamente mas con el Eje Roma, Berlín, Tokio; así uno de los Marranzini fue bautizado " Benito ", (por el "Duce" Italiano Mussolini), otro como Rommel recordando al "Zorro del Desierto".
Todo en el pueblo "estaba en guerra" o hablaba de ella, la modesta librería anexa a la botica de Nelaíto Ramirez donde además de curar la "hematuria", con un secreto tomo que le diera el famoso doctor alemán de San Pedro de Macorís, Karl Teodor George o "Mister Yó", ostentaba el desafiante lema de la BBC de Londres: La " Ve" de la Victoria.
Y al fin llegó el fin; Un día se anunció que una superfortaleza volante B-29 (bombardero) de los Americanos había lanzado sobre una ciudad del Japón llamada Hiroshima, la "Bomba Atómica" o arma final, dos días mas tarde se anunció que una segunda bomba atómica había destruido totalmente a otra ciudad en Japón (Nagasaki), la tercera noticia no tardó mas en llegar: El imperio japonés se rindió a las fuerzas aliadas a los Estados Unidos sin ninguna condición, y parece que ya no podían ponerlas.
La bomba atómica tenía un efecto mágico sobre el público, y en especial los niños por "su enorme poder", un niño no piensa que en Hiroshima había miles de niños y que esos niños mas allá de las diferencias de idiomas y talvés algunas costumbres eran como nosotros, tener la bomba atómica era ser el amo del mundo y a eso jugabamos imitando al Heroico Flash Gordon viajando a Marte y enfrentando al pérfido Emperador Ming con valor y con armas poderosas. Para un niño la distancia entre Hiroito y Ming es muy pequeña. Por eso al explotar la guerra de Corea pocos años después no nos asombró como los aviones de los "malos" de Corea del Norte eran Mig.
Ahora a muchísimos años de distancia podemos entender lo que es la imagen en el mercadeo y en la política. ¿Con quien nos identificábamos al ver una película de Tarzán, con el super hombre mono (pero blanco), o con los nativos africanos caricaturizados como ignorantes, serviles y faltos de iniciativa creo que el Ku Klu Klan no influyó en el autor de Tarzán pero si los realizadores de Hollywood para impartir un mensaje de supremacía racial.
Se terminó la guerra y todo volvió a la normalidad ¿cuál normalidad ¿ si habíamos nacido con el mundo en guerra y solo oíamos hablar del resto del mundo con ejércitos enfrentados, y en el país con el racionamiento, y al cesar el racionamiento comenzaron a viajar mas guaguas y mas pasajeros, mas camiones cargados de arroz, o con inmensos cargamentos de maní en vainas que ocupaban toda la cama y se desbordaban muy por encima de las barandillas atadas con sogas de cabuya como el moño de una enorme cabeza de mujer llena de rolos y cubierta con la redecilla?
Al llegar septiembre un día fui a buscar a Sigfredo mi compañero de juegos más cercano y su madre me dijo que estaba en la escuela, al regreso en casa lo comenté con mi madre y me contestó ¿también tu quieres ir ‘? Y cándidamente asentí, al otro día mientras pasaban lentas las horas esperando la salida, como un pez atrapado en la nasa, tuve por primera vez en mi vida la sensación de haber "metido la pata " o peor aún "pasé con fichas". Tenía cinco años y había pasado dos en una de las "escuelitas " o improvisados jardines de niños del pueblo.
Pero ese año tuve un mal comienzo en la escuela, un día me comencé a sentir mal muy mal y no recuerdo si tuve fiebre pero me llevaron a la Clínica Santomé del Dr. Pipí Betances que diagnosticó que tenía "un derrame biliar" o lo que ahora se llama hepatitís, y como la hepatitis causa una enorme debilidad, el Dr. recomendó sacarme de la escuela y así se hizo. Al año siguiente regresé a la escuela a recuperar el tiempo perdido, y nos tocó Albita quien era una amorosa maestra que aún no se había casado pero nos trataba como si fuéramos los hijos que nunca tuvo. Era una "india " alta de pelo lacio ondulado negrisimo y facciones agradables, (como Rina la Dentista y cantante) para nosotros era bonita ¿ quien no se enamora de su maestra de primer año? Y comenzamos a silabear y a mitad de año nos cambiaron al "método Global" y al final del año ya sabíamos, contar hasta cien, dibujar casas, caras y cuerpos, modelar figuras en arcilla y leer sin silabear como decía el himno que vino con el método global.
Y pasó el año lectivo y vinieron de nuevo las vacaciones, y este año me tocó irme a pasarlas en el campo, en el querido terruño de mi madre Punta Caña. No era la primera vez que visitaba la "patria chica " de la familia, que también sería la mía. La palabra patria en realidad debería ser "matria ", porque en verdad son las madres no los padres los que crían y enseñan al niño a amar a su terruño (el de ellas), y por tanto son forjadoras de Patriotas.
Los Juegos de Temporada Otra característica especial de los pueblos pequeños son las temporadas, había, Temporada de siembra de arroz, temporada de cosecha de arroz, temporada de siembra de maiz, temporada de maiz tierno para majarete ( y en todas las casas se guayaban las mazorcas de maiz de leche y se hacía el majarete), temporada de cosecha de las habichuelas de la loma, en la cuaresma había temportada de habichuelas y habas con dulce, habían temporadas de cada fruta: de Mangos, de Quenepas, de Cajuiles, de Aguacates , de naranjas .
Y tambien había temporadas de plagas, una vez al año salían las hormigas de alas, una vez al año salían las babosas, una vez al año teníamos temporada de mariposas amarillas (madres de los gusanos dañinos de los pastizales), otra era la temporada de los molestos coleopteros llamados popularmente "Frijoles" que aunque no picaban ni se comían las cosechas, estaban invadiendo todo el espácio habitable con su torpe vuelo, que tropezaba contra todo.
Y los muchacos del pueblo, tenían sus temporadas que nadíe les imponía, con trucos de mercadología o payolas.
La temporada de chichiguas, coincidía con la cuaresma, los muchachos buscaban sus barillas de hoja de Coco, o "pendones" de: Yerba Enea, Caña Brava, o Flor de Caña de Azucar, y compraban papel de Vejiga en la Librería y preparaban engrudo de almidón, de yuca o de maicena, y buscaban hilos de coser sacos de harina en las panaderías de la vieja Pilar Baez, o donde Jesusíto Valenzuela.
Y se hacían muchos típos y modelos, desde los más modestos Capuchinos de papel sin refuerzo, los "bacalaos " de dos barillitas, chichigüitas de tres barillas, hasta "Pajaros" y "Cajones" enórmes. Y algunos hijos de ricos, compraban o mandaban a hacer las suyas, pero el gran placer era exibir con orgullo el modelo propio, construido solo, o con alguna ayuda y dirección más diestra. Ya para la Semana Santa estaban terminadas las mejores y se elevaban hasta gran altura donde se ponían chiquititas por lo lejos. Y se le enviaban "telegramas " a la chichigua por la cuerda, y había peleas de chichiguas, armadas de filosos trozas de vidrio en sus colas para cortar la cuerda de los rivales y que se fueran "en banda" a caer a un kilómetro de lejos.
En la Temporada de trompos los muchachos se volvían talladores de maderas en su afán de construir el mejor trompo, los que estaban bien relacionados en talleres de madera, podían hacer trompos torneados "sedítas", que eran muy bonitos y cotizados, y salían menos "carretas", por estar mejor balanceados. Tambien se hacían "riñas de trómpos", y unos trompos podían ser perforados y rajados por la púa del trompo contrario.
La temporada de lluvias, era muy especial, el firmamento se volvía un enorme espectáculo de pirotécnica celestial, los rayos que llenaban de destellantes luces, nos asustaban pero los veíamos con temerosa admiración.
En los barrios era la temporada de Zancos para cruzar sobre los barrizales y carcos. Y en las casas de clase media, para combatir el aburrimiento, los muchachos tenían un buen repertorio de juegos y juguetes "para dentro de casa", esto incluía barcos de papel y aviones de papel, tanto del tipo de hélice como los del típo Jet de Ala Delta, resulta que ahora todo esto es un nuevo arte llamado pomposamente "Origami".
Y los niños Hacían muchos juguetes de tecnologia tan simple como el Riqui-riqui hecho de una tapíta de refresco "Corona", con dos hollítos y un hilo fino para hacerlo girar intermitentemente entre las manos.
No había temporada para los "Juguetes de Vitrina", o sea importados, que se ponían de moda manipulados por la publicidad, una vez estubo de moda el viejo Yo-Yo que es como un trompo "cautivo" porque se aleja y recobra de su cuerda. El yo-yo fue promovido por los concursos de la gran compañía Duncan, de los EUA, fabricante Lider del Mercado de Yo-Yos.
En el pais los yo-yos Duncan, no prosperaron más, porque hay mucha gente que solo sabe decir: yo creo, yo pienso, yo quiero, … yo te lo díje y los llamamos yo-yos, lo que nunca se atreven a decir es YO – SOY el que quiere aprovecharse de las ideas y el trabajo de todos los demás y quiero que todo el mundo crea que todo lo que existe es por obra y gracia de mi intervención, y que todo el mundo me debe algo por eso, y rezan a Dios que no aparezca un intruso que tenga la osadía de pensar y descubrir el fraude.
Y la palabra faborita de los Yo-Yos es: NO... no entre, no pase, no se siente, no hay estacionamiento para visitas, no hable, no piense.no viva, porque los yo-yos no pueden convivir con la gente, solo saben como animales inferiores atacar, molestar, y al prohibir lo que buscan son conflictos y enfrentamientos esteriles que no aportan nada, igual que ellos. Nunca hacen un programa para nada y están a la caza de programas ajenos para apropiarselos, como unos pajarracos familia de los cuervos con los nidos ajenos.
Todo el que pretenda hacer creer, que es un Providencial enviado de Dios en mision especial, y que sin el no se puede hacer nada, merece y debe, ser detenido a tiempo. El progreso de los pueblos y las naciones es el resultado del trabajo de mucha gente que debe ser consultada y que como en las películas debe aparecer el reconocimiento de su participación en el "reparto", o en la bibliografía, los ignorantes escriben libros sin referencias ni reconociomientos, pretendiendo erroneamente hacer creer que son como Dios: Omnicientes.