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sábado, 19 de enero de 2019

Carta al Presidente Danilo Medina


La Sección de Chalona requiere arreglos de Caminos Vecinales
Señor:
Danilo Medina Sánchez
Presidente Constitucional de la República
Palacio Nacional.

Honorable Señor Presidente:

Aprovecho la ocasión para dirigirme a usted con todo el respeto, para reiterarle una petición que hiciéramos hace un tiempo al Lic. Gonzalo Castillo, Ministro de Obras Públicas y Comunicaciones (SEOPC), referente a la reparación del camino carretero que conduce a la Sección de Chalona desde El Córbano- Chalona - Buena Vista, partiendo de la Carretera Sánchez a la altura del paraje Santomé. También, el Caminito Vecinal que conduce desde el sector de Guachapita en la ciudad de San Juan hasta los parajes: “Los Melones”, “Las Canas”, “Ramblazo” y “Buena Vista” correspondientes a la misma Sección de Chalona. Las comunidades señaladas tienen una gran tradición agropecuaria en la producción de los principales rubros agropecuarios como: arroz, habichuelas, maíz, maní y crianza animal productores de leche y carne, con un importante aporte al Producto Bruto Agropecuario del municipio.
Estas vías son esenciales para el traslado de la producción desde los campos de producción hasta el mercado. Por uno de esos caminos señalados en el pasado podía ser sacada la producción obtenida en vehículos de cuatro ruedas, lo cual es imposible hacerlo, a la fecha, hasta a lomo de animal, dado el deterioro del camino vecinal.
Señor Presidente, hemos querido aprovechar la oportunidad, como miembro de la comunidad campesina, en la que el Ministerio de Obras Públicas ha anunciado (prensa matutina del jueves/19/2019) que por disposición suya se  trabaja en un amplio programa de mejoramiento de la viabilidad en el municipio de San Juan. Por ello le pedimos encarecidamente, con todo el respeto, que esta vez Chalona no se quede fuera de esta iniciativa suya e instruya el arreglo de las vías señaladas.

                                                              Atentamente,


                                              Ing. Agrón. José A. Moreta   Pérez

viernes, 11 de enero de 2019

DIRECCIONAR LA ENSEÑANZA



Roberto Rosado Fernández, educador.

   El educador es el encargado de formar a sus alumnos en función de los hechos y fenómenos que ocurren en la sociedad, debido a que le corresponde  moldear su comportamiento en base a la incidencia de estos en el medio en que se desenvuelve.

  Es su responsabilidad asumir un pensamiento crítico sobre el modelo educativo, el currículo vigente y la filosofía que se adopta desde el Estado para poder educar a sus alumnos en función del cuestionamiento que debe producirse en el aula acerca de la conveniencia o no de su aplicación.
  Es su deber promover la defensa de la identidad cultural y social, la defensa de la soberanía nacional, económica y política de cualquier intromisión extraña a los intereses nacionales.

  Es papel de cada maestro que educa aprovechar las potencialidades que brindan los contenidos que las asignaturas ofrecen para ayudar a los alumnos a construir su porvenir y desarrollar su pensamiento crítico de modo que no reciba el proceso de aprendizaje como un simple espectador ni mucho menos como un repetidor de ideas ya elaboradas y transmitidas sin discusión ni razonamiento critico y lógico.

  Asumir la sentencia Martiana referida a,” preparar a un pueblo para defenderse, y vivir con honor, es el mejor modo de defenderlo”. Por esta razón constituye una alta responsabilidad en los educadores formarse en el patriotismo porque, además de servirle para la defensa de la identidad del país, ayuda a desarrollar estos principios en las nuevas generaciones, lo cual presupone una alta dosis de conocimientos, sentimientos y convicciones que rijan su conducta práctica y cotidiana.
  Es una tarea de cada educador enseñar a reflexionar sobre el pasado a los fines de contribuir a asumir el presente con voluntad transformadora, no puede prescindir de educar en el razonamiento, en el ejercicio del pensar, saber explicarse, saber formularse el por qué de las cosas y seguir encontrando nuevas interrogantes.

  De acuerdo con Horacio Díaz Pendás (2006),” el pedagogo no puede estar divorciado del conocimiento histórico. Sin cultura histórica básica, poco podrá hacer un educador, al que se le hable entre otras cosas de: diagnóstico , objetivos, métodos, niveles de desempeños cognitivos, asuntos que por atinados que puedan ser y que sin duda lo son ,se vuelven estériles, si no encuentran terreno abonado desde el punto de vista cultural”( Seminario Nacional para Educadores).

  Es una gran tarea de los educadores, sobre todo, los del área de Ciencias Sociales, encargarse de enseñar a sus alumnos representaciones correctas de los hechos y los fenómenos  que le rodean con el arte de la palabra, narrar lo sucedido tratando que se aproxime a valoraciones de acuerdo a su nivel sobre los lideres que conocen, los hombres que contribuyeron con su sacrificio a crear y sostener la patria, o sobre los hechos que forman parte fundamental de la memoria histórica de cada país.

  Por vía de consecuencia debe asumir una dirección del aprendizaje que ayude a que los alumnos puedan ejercer su criterio, interpretar con sus propias palabras, lo que leen, escuchan, u observan. Debe hablar o narrar con hermosura y sentimiento para que su clase sea una fiesta de conocimientos en la que los alumnos eleven sus motivaciones con respecto a lo que se estudia. De esta manera el trabajo del educador docente adquiere un valor extraordinario y el alumno que sale de ese tipo de aula puede actuar con independencia propia, puede pensar y actuar críticamente, y, a su vez, podrá apegarse con determinación a la defensa de su identidad y de su patria. 

  Ahora que se inicia la promoción de actividades para resaltar el valor incalculable de nuestros creadores de la nacionalidad, es necesario leer estas ideas, trasladarla al aula donde desarrollamos  nuestra labor docente para poder conmemorar estos días promoviendo valores que garanticen la permanencia del ideal que nos legaron nuestros fundadores de la República desde la fundación del instrumento político (La Trinitaria) que organizó la sociedad que cumplió con ese sagrado deber.

LA ESCUELA AGUARDA POR ESE TIPO DE MAESTRO, EDUCADOR, DOCENTE.




miércoles, 2 de enero de 2019

Murales para recordar nuestra Historia



Roberto Rosado Fernández, educador

        A propósito de conmemorarse el tercer Aniversario de la puesta en funcionamiento del Archivo Regional Suroeste se concibió la idea de  hacer dos murales que recojan personajes destacados de  nuestra historia colonial y la historia Republicana, sobre todo aquellos cuyo protagonismo se desarrolló en esta región en épocas diferentes.

       La orientación fundamental es la de destacar el papel jugado por los principales personajes en ambas épocas.

       Se  consultó al pintor Jonathan Sánchez, quien ofreció aportar su talento para la realización de los mismos, luego de que nuestro Director General, Doctor Roberto Cassá, diera con mucho entusiasmo su aprobación. 

      El mural ubicado a la entrada del Archivo Regional Suroeste contiene tres personajes de la historia dominicana que jugaron papeles importantes en la resistencia a la intromisión imperial en territorio dominicano y contra el despotismo ilustrado del periodo de los doce años del régimen Balaguerista.

     Francisco del Rosario Sanchez, destacado defensor del nacionalismo concebido por su mentor Juan Pablo Duarte, al asumir su pensamiento, tras su ingreso a La Trinitaria, promotor del golpe del 9 de junio de 1844 a Tomás Bobadilla, para evitar la entrega de la nación a Francia, por el grupo conservador encabezado por  éste y protagonista de la protesta militar más importante contra la anexión realizada por Pedro Santana a España en 1861.Esta decisión le costó la vida y,por este crimen la población ,dirigida por la Pequeña Burguesia Liberal, se apropió de la idea de restaurar el país y expulsar a los Españoles por las armas durante la guerra restauradora 1863-1865.
      Francisco Alberto Caamaño participó como protagonista en la guerra de abril de 1965 haciendo acopio de la consigna de la vuelta a la constitucionalidad y el regreso de Bosch al poder a cumplir el mandato para el cual fue elegido en 1962, interrumpido por el golpe de estado el 25 de septiembre de 1963. Participó en el golpe de Estado dado a Donald Reíd Cabral, el 24 de abril de 1965, convirtiéndose en el líder del proceso, enfrentó en ese mismo año, 1965, la segunda intervención militar norteamericana, jefe del gobierno constitucionalista. Posteriormente, 1973, fue asesinado por la tiranía de Balaguer cuando vino desde Cuba para derrocarlo por vía de las armas en guerra de guerrilla.

     Orlando Martínez enfrentó  con su pluma el gobierno de los doce años de Joaquín Balaguer ganándose con ello la repulsa de los altos mandos militares, los que ordenaron su persecución y su posterior asesinato el 17 de marzo de 1975.

    El otro mural contiene personajes que resistieron y pagaron con sus vidas su oposición al modelo esclavista implementado por España en la Isla a finales del siglo xv  y, el siglo xvi, luego de la llegada de Colón en 1492.
    Anacaona, esposa de Caonabo, reina del Cacicazgo de Jaragua, asesinada por Nicolás de Ovando junto a cientos de nativos que ofrecían una bienvenida amistosa a su Majestad.

    Caonabo líder de la resistencia indígena, apresado y enviado a España muriendo en el trayecto y Sebastián Lemba, principal guerrillero que murió combatiendo en la zona que lleva su nombre al norte de San Juan, tratando de eliminar la terrible esclavitud a que fueron sometidos desde que fueron traídos a principios del siglo xvi para dar inicio a la industria azucarera.
   Con estos murales el Archivo Regional persigue que los visitantes tengan de entrada una idea de nuestra historia y parte de los personajes que en diferentes momentos se han destacado en la lucha contra el intervencionismo del viejo y el nuevo tipo.

   Ojalá que la población pueda visitarnos para, además de contemplarlos, utilice las informaciones que reposan en nuestra sala digital para elevar su acervo cultural e histórico y conocer las ofertas que cada día el equipo de trabajo prepara para su consumo.




jueves, 6 de diciembre de 2018

FRACASO DE LOS HAITIANOS EN SANTOME (1855)



Roberto Rosado Fernández. Educador.

     Volvieron por lo que creían corresponderle. Se consideraban dueños de la Nación debido a que en 1795, en el Tratado de Basilea, España cedió a Francia esta parte de la Isla y, al ser la parte oeste propiedad de Francia, desde el Tratado de Ryswick en 1697 y, ratificado en el Tratado de Aranjuez en 1777, Toussaint, en 1801, la unificó  declarando abolida la esclavitud, tal y como hizo en Saint Domingue, luego de vencer a los mulatos en el año 1800, declarándose gobernador de la Isla a nombre de Francia, de ahí la respuesta de Francia con la fracasada INVASION DE LECLERC 1802.
     La victoria de Jean Pierre  Boyer, en 1822, sobre José Núñez de Cáceres, hizo que ocupara esta parte de la Isla, aplicando el criterio de unificación en base a los tratados ya mencionados, solo con la variable de que Saint Domingue era ya una República desde que se creó el Estado o República de Haití, el 1 de enero de 1804, LUEGO DE LA VICTORIA DE DESSALINES EN 1803.

    Esta condición, y, el propio desarrollo de la ocupación, con todos los resortes del poder controlados, los hizo creer que ninguna fuerza interna tendría capacidad para expulsarlos por ninguna vía de este territorio. Lo creían  suyo y no querían desprenderse de él.
    Por esta razón no creyeron que la proclamación de la República, realizada el 27 de febrero de 1844 podía sostenerse, de ahí que se convirtieron en el principal enemigo de la tranquilidad de los dominicanos y su soberanía, acompañando en este ´propósito a los Estados Unidos, Francia, Inglaterra y a España, a los cuales el sector conservador, encabezado por Pedro Santana y Buenaventura Baez (lideres de este sector), le había ofrecido la nación en protectorado.

   Intentó recuperarla en varias ocasiones desde el mismo momento en que los liberales y los conservadores se unieron para crear aquel memorable 27 de febrero  del año 1844, el estado al que Duarte llamó, en su proyecto de nación, República Dominicana.

   Desde 1844, comenzando por la confrontación del 19 de marzo en Azua, la del 30 de marzo en Santiago, hasta Santomé en San Juan de la Maguana y, Cambronal en Neyba, en 1855, se desarrolló un amplio proceso de lucha militar tratando los haitianos de recuperar la supremacía que tuvieron durante 22 años en la que aplicaron mecanismos diversos para mantenerse en el poder, fundamentados, además de su fuerza militar, en la aplicación del Código Agrario, eje del nacimiento de la pequeña burguesia agraria rural, y, a nivel urbano, una burguesia comercial urbana que , a su vez, asimiló la idea del liberalismo que se había aposentado en Santo Domingo durante el periodo de La Era de Francia o periodo de Ferrand, 1804-1809.

   Lo cultural y lo religioso, dadas las visibles diferencias entre ambas naciones, hacían inviable un proyecto de unificación con esas características, tuteladas  por Haití.

   De ahí el éxito de Duarte cuando orientó, sobre todo a la juventud, acerca de la necesidad de crear una nación libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera.

   La Escuela Política, la fundación de La Trinitaria, la Filantrópica y la Dramática se convirtieron en instrumentos de proyección de este ideal republicano, al que acudió la mayoría de la juventud de la época y una buena parte de los sectores pensantes de la población, lo que permitió la firmeza y resistencia en la confrontación militar a lo largo de 11 años, 1844-1855.
   Asumieron el compromiso, desde la Trinitaria, de crear una patria libre, soberana e independiente de toda potencia extranjera por poderosa que esta fuera, aunque para ello tuvieran que pagar con su vida y bienes, si fuere necesario.
   Este compromiso los hizo ingresar al ejército en el interés de aprender estrategia militar, participar de los aprestos del pueblo haitiano para derrocar a Boyer en 1843 y  hacer acuerdos con el sector conservador, en enero de 1844, para hacer posible la separación y proclamar el nacimiento de la República en 1844.
   Con las batallas de Santome, en San Juan de la Maguana  y Cambronal, en Neyba, termina la aspiración de los haitianos por reconquistar aquel poder que sustentaron desde el 1822 hasta el 1844.
    Se convierte Santomé y Cambronal en el punto final de la aspiración del gobierno haitiano de pisar territorio dominicano y salir victorioso, querer nueva vez convertirnos en su colonia unificando de nuevo el territorio de la Isla bajo su tutela a pesar de que su lengua, su credo religioso y el resto de su cultura impide e impedirá que alguna vez ocurra, a pesar de la cantidad de voces, dentro y fuera del país, que claman y hacen denodados esfuerzos porque así sea.
    La conmemoración, cada 22 de diciembre,  de la BATALLA DE SANTOME, debe servir para alertar a todo el pueblo dominicano de estos aprestos para producir una cruzada de opinión favorable al sostenimiento de nuestra nacionalidad sin intromisión de ninguna otra nación.
QUE ASI SEA.