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martes, 2 de julio de 2019

Juramento Trinitario:



Su valor histórico

Roberto Rosado Fernández, Educador.
   La sola intención de leer detenidamente el Juramento elaborado por Juan Pablo Duarte y presentado a los convidados el 16 de julio de 1838, denota la dimensión de su pensamiento, lo profundo de su ideal y lo convencido que estaba acerca de la necesidad de construir una nación libre, soberana e independiente de toda dominación extranjera. Su contenido implica  nación, libertad, igualdad, soberanía, independencia  y compromiso.
     Este documento ilustra, en cada letra, los deseos de libertad de la sociedad dominicana, sobre todo del grupo  de jóvenes convocados por Juan Pablo Duarte para firmarlo, aplicar su contenido,  difundirlo y convertirlo en institución organizada de la sociedad que sirva al propósito de  crear la República anhelada.
      “En nombre de la santísima, augustisima e indivisible Trinidad de Dios Omnipotente, Juro y Prometo, por mi honor y mi conciencia, en manos de nuestro presidente Juan Pablo Duarte, cooperar con mi persona, vida y bienes”. Jurar de esta manera es el fruto del convencimiento, la disposición y la voluntad de este grupo por asumir el compromiso de impulsar tal aspiración, asumiendo, a su vez, la disposición de cooperar con su persona vida y bienes si fuere necesario.
     “A la separación  definitiva del gobierno haitiano y a implantar una  República libre y soberana e independiente de toda dominación extranjera, que se denominará República Dominicana”. La separación definitiva, subrayo, en razón de que estábamos ocupados por los haitianos desde que Boyer ocupó esta parte de la Isla el 9 de febrero de 1822, desplazando del poder a  José Núñez de Cáceres. No solo se trata de crear una República, sino que ésta sea libre soberana e independiente de toda nación extranjera por poderosa que sea. La República Dominicana, al efecto, debería ser, de acuerdo al contenido del Juramento, libre de toda injerencia de cualquier nación extranjera sin importar su condición.
      El Juramento no solo define la ideología que adorne la nación que se cree, define, además su “pabellón tricolor en cuartos encarnados y azules, atravesados por una cruz blanca (bandera). Esta idea expresa, no solo su condición, sino, además, el apego  del grupo a los principios cristianos presentes en todo el accionar de la familia de Juan Pablo Duarte. De ahí que, alude,” seremos reconocidos  los Trinitarios con las palabras sacramentales: Dios, Patria y Libertad”. Esto es resultado de la convicción de que, en su parecer, Dios debe estar presente como garante de la libertad y la conformación de la patria de la cual deberá disfrutar, en armonía, toda la sociedad en su nueva condición, luego de proclamada la República.
   Dicho juramento, además, se refiere al compromiso sin el cual no será posible lograr tan anhelado y sagrado propósito.”Así lo prometo ante Dios y el mundo, si tal hago, Dios me proteja, y de no, me lo tome en  cuenta, y mis consocios me castiguen el perjurio y la traición si los vendo”.
   Estas últimas palabras o ideas de este histórico documento son fundamentales para echar un vistazo  a la sociedad de hoy, permeada por el individualismo, el paternalismo, el ventajismo, el egoísmo, el transfuguismo y la descomposición,  cuyo accionar afecta a la mayoría de los grupos que hacen vida en la República Dominicana, a los fines de provocar un cambio de actitud  en su modo de actuar y colocar los intereses colectivos por encima de los individuales.
    Debe ser  tarea cotidiana en las aulas dominicanas la lectura y análisis  de este documento que, a pesar de haber sido firmado en 1838, tiene tanta vigencia y validez debido a que su contenido se echó de lado en el mismo momento de la creación de la República en que los conservadores, partidarios del protectorado,  de separarnos de haití y adherirnos a una nación poderosa,   se encargaron de sepultarlo y sus continuadores, de ayer y de hoy, haber logrado mantenerlo en silencio.
     Su lectura, de producirse regularmente, podrá contribuir a recobrar estas ideas, a darle vida y hacer de ellas una tarea de cada dia. De esta manera, el ideal y el compromiso de impulsarlo  creará conciencia para defender la libertad, la independencia y la soberanía tal y como lo firmaron  con su sangre los convocados el 16 de julio de 1838.

ES MI DESEO Y DE LOS QUE CREEN POSIBLE QUE SE LOGRE.

viernes, 14 de junio de 2019

San Juan 40 años después de ser Fundada



Datos Históricos de San Juan de la Maguana
Miguel Angel Monclus

Se lee en las crónicas que a los cinco años de fundado, en 1508, San Juan obtuvo como distintivo heráldico, sobre un escudo blanco, un águila negra con un libro en las garras, rodeado de una orla dorada con cinco estrellas azules. Por todo se ve que San Juan creció pronto en importancia y riqueza, sobre todo en riqueza pecuaria, y ya en 1535, es decir, a los cuarenta años de ser fundado, San Juan fue saqueado por unos corsarios ingleses. ¿De dónde  procedían esos corsarios ingleses? Seguramente que del mar antillano y desembarcaron tal vez por la Bahía de Ocoa.
Para aquella fecha, 1543, debía ser notoria la importancia de San Juan de la Maguana, cuando la fama trascendía hasta los ladrones del mar y los movía a saquearla; a la par que admira la audacia de aquellos bandoleros que a pesar de la fragosidad de nuestras selvas vírgenes, surcadas cuanto más por alguna trilla indígena, ya impracticable por abandonada, se adentraban hasta el propio corazón de la isla, para realizar sus fechorías. Este saqueo fue el inicio de una serie de sucesos fatales para San Juan y que iban a culminar un día no lejano, con una total destrucción

Juan López de Velazco, en su Geografía del año 1574, describiendo el país, dice así: “La Villa de San Juan de la Maguana, en medio de la Isla; entre las ciudades  de Santo Domingo y La Yaguana; 40 leguas del uno y del otro pueblo; ha quedado en él la iglesia y la gente de dos ingenios de azúcar que hay allí juntos “. Habían transcurrido 31 años después del saqueo de San Juan, y a esa fecha según el testimonio citado, no existía vecindario en la que fuera ciudad; de ella como vestigios sólo quedaban la iglesia y dos ingenios en su cercanía. Esos ingenios estaban ubicados al Suroeste de la población, en el sitio conocido ahora con el nombre de Manoguayabo, en donde aún se ven destruidos los cimientos de los bateyes que eran importantes, según las muestras que se conservan. Esa condición y estado de San juan en 1574, era la consecuencia del saqueo de 1543  y desgraciadamente, debía ocurrirle después otra tragedia peor.
Partiendo de la noticia de López de Velazco, anteriormente citada, transcurrieron 32 años en que la villa de San Juan. De existir, debió ser en la forma de un caserío de casi ninguna importancia
Existían sí, en su jurisdicción, los mencionados ingenios de cada una y varias estancias y hatos, cuyos dueños, encargados o mayorales, tenían sus viviendas aledañas a ellos y esparcidos por todo el valle de la Maguana, especialmente por el sector de ese valle denominado “Santomé”, por el propio Descubridor, en distinción al Fuerte que hizo construir para guardar la mina de Arroyo de Oro, en su segundo viaje a la Isla.

Manuela Rodríguez Aybar primera escritora de San Juan de la Maguana



Identidad sanjuanera
En la historia de la poesía popular dominicana la literatura de San Juan de la Maguana, provincia del sur dominicano, tiene un capítulo reservado con un nombre de mujer (Manuela Rodríguez Aybar [La Deana] nació en San Juan de la Maguana hacia 1790/ Santo Domingo, 1855).
Opina Rodríguez Demorizi que las «bastardas composiciones [de Manuela Aybar] contribuyeron, considerablemente, a fomentar el partidarismo político tan funesto a la República»
Hoy día existe muy poca información acerca de Manuela Aybar o Rodríguez o la deana, apodo con el que se le conocía en su época, excepto la información que aparece en su ensayo ...La Deana (contestataria de pluma, intelecto y hasta de imprenta)
Poeta popular y militante política. Nació en San Juan de la Maguana, pero vivió la mayor para de su vida en la capital dominicana. Durante el período de la invasión haitiana profesó ideas liberales y ganó fama de versificadora popular. Imprimía sus versos en hojas sueltas en una pequeña imprenta de su propiedad y luego los vendía entre sus admiradores. Fue colaboradora incondicional del programa político del General Pedro Santana y, en consecuencia, adversaria de Manuel Jiménez González, segundo presidente constitucional de la República Dominicana (1848-1849). Se dio a conocer con el seudónimo de La Deana, el cual le fue adjudicado por ser sobrina del doctor José Gabriel Aybar, Dean de la Catedral de Santo Domingo. Su producción poética, abundante debido al carácter propagandístico y circunstancial de la misma, nunca fue recogida en libro. Solamente publicó una autobiografía titulada Historia de una mujer.
La pieza autobiográfica de la deana, muy atrevida para su época, es un ensayo seminal acerca de. la condición de las mujeres en la República Dominicana. Cuidadosa de mante­ner sus comentarios dentro de las convenciones de la socie­dad de la época para el comportamiento de las mujeres, la deana, sin embargo, retrata una vida bastante libre de las exigencias que la cultura hispana en general impone a las mujeres, y en particular, la que regía en la República Domi­nicana de su época.
Historia de una mujer es un ejemplo eficaz del uso del ensayo como puente entre el espacio privado y el público se encuentra en "Historia de una mujer", escrito en 1849 en Santo Domingo por Manuela Aybar o Rodríguez (17097-1852). La Deana, como la llamaban ...
A doña Manuela se le conoce como la deana porque, ahi­jada solterona que vivía con el Dean José Gabriel de Aybar, su participación en la vida política y en los asuntos de la comunidad distaba mucho de la norma de vida para una mujer de su edad y estado. Después de todo, como soltero­na, se hubiera esperado que la deana tuviera un papel más de apoyo de las actividades de la parroquia (vestir santos, tal vez). En cambio, doña Manuela se desenvuelve como con­tratante de albañiles que reconstruyen los monumentos his­tóricos del país.
Su poesía es fundamentalmente de carácter político y se corresponde con sus acciones, matizadas por su participación activa en la vida política, en una época como en la que vivió, en la cual la discriminación de la mujer era uno de los signos sociales más dolorosos. Ella describe, en su obra citada, la tragedia de la mujer marginada durante esa primera mitad del siglo XIX : "...Y en eso de duración, milagro fue que me enseñaran a escribir porque en aquellos tiempos había una ley que mandaba que a las niñas no les enseñaran a escribir para que no le escribieran papelitos a los mozos".
Justo es destacar que, independientemente del fanatismo político exhibido por Manuela Rodríguez Aybar - por lo que fue objeto de persecución en más de una ocasión- ella constituye un ejemplo admirable como mujer que luchó abierta y decididamente en defensa de sus ideas de lo que creyó correcto a riesgo de ser encarcelada o de perder la vida. Su recio carácter y su fuerza de convicción quedaron expresados en el siguiente juramento:
"Si el señor Jiménez hubiera logrado pescarme, yo allá en mi calabozo, aunque hubiese sido con un carbón, hubiera escrito en la pared este otro verso:
Presa en la cárcel estoy,
no tengo pena por eso,
Pues no soy el primer preso
ni dejo de ser quien soy;
si allá a la Habana me voy
tengo parientes honrados,
en Puerto Rico, abogados,
aún alguito que llevar,
pues no he sido tan Aybar
que nunca jugué a los dados".
Y es que Manuela Rodríguez Aybar era contraria al presidente Manuel Jiménez y ferviente seguidora de Pedro Santana. A juicio de Rodríguez Demorizi: "Fue tal su participación en las disidencias políticas ocurridas entre Santana y Jiménez en 1849, que, cuando el último publicó a son de bando su proclama contra Santana, los partidarios del Gobierno gritaban por las calles de Santo Domingo "¡Viva Jiménez, muera el traidor y doña Manuela la Deana(" (Loc.cit).
Siendo, como era, una vehemente admiradora de Santana, no perdía oportunidad para cantarle al caudillo con sus versos, que "eran ruidosamente celebrados por el pueblo, y hasta llevados a la imprenta por amigos de Santana" (Ibid, pág. 70). Cuando éste se decidió a enfrentar a los haitianos, Rodríguez Aybar escribió los versos siguientes:
Caudillo ilustre
corre veloz,
salva la patria
del yugo atroz.
Corre Santana,
corre a la lid,
que la victoria
es para ti.
Si las familias
van descarriadas,
por ti suspiran
atribuladas.
Mueren los niños,
del sol ahogados,
las madres gritan
Ay, desdichados.
Todo el ejército
se ha dispersado
y el enemigo,
ya marcha osado.
Nuevo Camilo,
ciñe la espada,
que la contienda
quede acabada.
Cita a Soulouque
cita a su armada,
que ya te siguen
treinta brigadas.
Cítalo pues,
a dar campaña,
que la victoria
hijo te llama.
Historia de una mujer es un ensayo que se construye con ironía y subterfugio. La deana explica con lujo de detalles el no ser una mujer con aspiraciones políticas para ninguno de sus parientes (y como es mujer, naturalmente que no tiene ambiciones políticas propias). Sin embargo, mantiene una prensa de mano en su casa que se usa para reproducir sus versos, en su mayor parte políticos, en apoyo de Santana y contra Jiménez. Esos versos son distribuidos en duplicados para todo aquel que solicitara una copia y en gran cantidad entre la clase obrera (a los albañiles, por ejemplo)
La deana muere poco después de la publicación de su Historia de una mujer, sin haber logrado (a pesar de sus pro­vocaciones y esfuerzos ilustrados en el ensayo) convertirse en la mártir de la intriga política por el "bien" de la patria. Tampoco es la víctima de intolerancia política por su atre­vimiento a escribir sobre lo que le diera la gana, como insi­núa en el ensayo. Muere en 1852 en un momento en que la joven nación comienza a darse cuenta de las consecuencias de la inestabilidad política que habría de durar por muchos años por venir.
Fuentes: Emilio Rodríguez Demorizi el rescate de la obra de esta mujer. (Poesía popular dominicana. 3ra. ed. Santiago: Universidad Católica Madre y Maestra,).
Miguel Collado haciendo referencia a Manuela Rodriguez Aybar a escrito lo siguiente:
"En la historia de la poesía popular dominicana la literatura de San Juan de la Maguana, provincia del sur
dominicano, tiene un capítulo reservado con un nombre de mujer...."
"Su poesía es fundamentalmente de carácter político y se corresponde con sus acciones, matizadas por su participación activa en la vida política, en una época como en la que vivió, en la cual la discriminación de la mujer era uno de los signos sociales más dolorosos."
"Y es que Manuela es Rodríguez Aybar era contraria al presidente Manuel Jiménez y ferviente seguidora de Pedro Santana."
«“Fue tal su participación en las disidencias políticas ocurridas entre Santana y Jiménez en 1849, que, cuando el último publicó a son de bando su proclama contra Santana, los partidarios del Gobierno gritaban por las calles de Santo Domingo: '¡Viva Jiménez, muera el traidor y doña Manuela la Deana'“.2 »

miércoles, 12 de junio de 2019

El Resurgir de San Juan




Moreaux de Saint Mery, que escribe alrededor de 1790, dice en su obra Descripción de la Parte Española de Santo Domingo: “El pueblo actual de San Juan, no fue comenzado sino muy encontrado el siglo  XVIII y en 1764, estaba considerado como nuevo”, Ese año 1764, había en la jurisdicción de San Juan 3600 habitantes, eran gente nueva,
Después de cerca de siglo y medio de haber sido arrasados, acudían nuevos pioneros a repoblar aquellos valles de milagrosa fertilidad, en donde la industria de la crianza de animales sin mayores afanes, pronto los haría prósperos y poseedores de tinajones de morocotas, como  al fabuloso Don Camilo Suero a principios del siglo pasado.
Hasta hace poco tiempo, la pecuaria fue por excelencia la riqueza del valle de la Maguana, de San Juan y de los sanjuaneros y aún   de personas ajenas al solar de san juan. Correlativos con los tiempos de las devastaciones en la relación de los bienes de Don Francisco Dávila, cuando vinculaba mayorazgo a favor de su sobrino Don Pascual, se declara que Don Francisco poseía en jurisdicción de San juan de la Maguana, un hato con catorce mil yeguas….
! Catorce mil yeguas!  .
La riqueza en ganado vacuno, especialmente, era cuantiosa. A la crianza absolutamente se dedicaban los sanjuaneros con exclusión  de oda actividad, y la razón era la siguiente. La pate francesa  de la isla , Haití, al revés de esta parte, se había especializado en la agricultura y puede decirse que fue una sementera en toda su extensión, notablemente  en lo que respecta al cultivo del café, producto muy solicitado por escaso y extremadamente caro para entonces en los mercados europeos . El ganado de cualquiera especie era allí  y haitianos se abastecían de carne y de animales de tiro y de carga en esta parte y, en consecuencia, los criadores dominicanos próximos a la frontera  hacían con ellos un comercio muy vivo y provechoso.
En 1790 se hizo con las autoridades  francesas  un convenio por virtud del cual se enviaban a Haití 800 novillos mensuales. El tráfico de ganado por la frontera y los embarques de caoba por los puertos de la Colonia eran las únicas fuentes de ingresos de nuestras arcas, particulares u oficiales. Este tráfico de ganado hizo cotidianas y estrechas las relaciones de los habitantes fronterizos de esta parte, con los pobladores de aquel lado. En sentido general, desde antes de 1760 los vecinos de la línea fronteriza en toda su extensión, y los radicados en la proximidad de ella, especialmente los del Sur, tenían establecidos casi todos sus contactos con la parte francesa de la isla y sus pobladores, y la razón era obvia. Para comunicarse San Juan de la Maguana, con la ciudad de Santo Domingo, en donde había un comercio mortecino, una vida lánguida y unas autoridades apáticas y desinteresadas  de la suerte general de los colonos, tenía que hacerse un viaje de por lo menos ocho días en ida y vuelta.  Era un camino largo e infinitamente malo, despoblado, con llanuras inhóspitas y caldeadas por el sol. En las diligencias oficiales de urgencia era forzoso utilizar hasta cuatro monturas que iban consiguiendo en etapas sucesivas, del otro lado, a la mitad de la distancia, estaba la rica y siempre provista capital de la opulenta colonia vecina, la ciudad de Puerto Príncipe, excelente mercado para vender y adquirir las cosas indispensables para la existencia . Cerca de Bánica, en territorio dominicano entonces, hay o había unas fuentes de agua sulfurosas que eran sanatorio y un balneario muy concurrido por los colonos franceses enriquecidos en Haití: ese sitio era objeto de atracción y de lucro, siempre próximo a tratos y contratos y a otras relaciones entre los vecinos de aquella y esta parte.