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sábado, 23 de abril de 2011

Ahora No es Ahora: Víctor Villegas



Por: Joel Almonó

Santo Domingo, Marzo de 1998

Una de las plumas más consistentes de la generación del 48 es la del doctor Víctor Villegas, maestro por antonomasia, de las nuevas generaciones de poetas que han invadido la literalidad presente. Le conocimos en el año de 1991 cuando “Poco tiempo después, lanzó sus primeros sinfónicos en la cuna de las artes en Santo Domingo, la casa de la cultura universitaria.

Nace un 22 de septiembre de 1924, en la “Sultana del Este”, hermosa como atardeceres de Mao, Valverde, donde nos encontramos desarrollando nuestra labor sacerdotal. San Pedro de Macorís, salpicada con guavaberry y sal. Publica sus primeros poemas en un periódico local llamado “Cartelera Sabatina del Teatro Aurora” dirigido por Francisco Domínguez charro. Quien al leer esos poemas dijo: “Te auguro un buen porvenir poeta”, según nos narra el doctor Rodolfo Coiscou Weber en su antología “La generación del 48 en la literatura dominicana”.

El doctor Lupo Hernández Rueda en su antología poética “La Generación del 48 en la Literatura Dominicana, refiriéndose al doctor Villegas dice: Poeta, ensayista, profesor universitario. Doctor en derecho de la universidad de Santo Domingo. De los poetas del 48 es el más conocido en el extranjero.

El autor de Dialogo con Simeón es un poeta que como el “Cantor del Pueblo” Federico Bermúdez, su canto se desgarra en una sinfonía de protestas acalladas a diferencia del autor de los Humildes, Villegas siempre nos regaló una poesía dialogada que nos enfrenta con la esfinge de Edipo, nos desafía frente a nuestras propias vivencias mezcladas con injerencismo de otras culturas. Como lo expresó en su Opúsculo de 1980 Charlote Amalie, donde “la persistente lluvia copiosa del verano desconcierta” construcción de figuras indirectas que abren mundos posibles entre el lector y el autor.

Uno de sus antólogos Pedro Conde en el libro “Luz en el regreso” califica de “flojo” el texto de mención, la osadía es más alta cuando dice “Charlotte Amalie es un reflejo distorsionada y representa de alguna manera un paso de retroceso”. No hay nada más falso, en el libro de mención el poeta navega entre dos corrientes poéticas, lo vemos sumergirse en las fauces del surrealismo francés, pero en breves ráfagas y a orilla la poética social, de la cual no se ha desprendido nunca.

El navegar entre estas dos esferas es intencional en el poeta, quiere distanciarse de su primer libro Diálogo con Simeón, una verdadera elegía, sellada por el dolor y la miseria de la muerte que el poeta quiere transmitir desde un trillar de sufrimiento “Ah, Simeón, no olvidas cuanto ahora te digo, o mejor, te recuerdo, porque era tarde de muertos y penetramos hacia aquella hora de llanto”

Es en el 1991 cuando se nota una ruptura no en el orden poético social, sino en la estructura del verso, y en la construcción de las imágenes, menos regionalista, como en Charlote Amalie, pero sin dejar de usar registros que le permitan unir lo cotidiano con lo sublime. Encontramos un poeta completamente evolucionado, para algunos de nosotros místicos: “Toda partida s un retorno irremisible”.

En “Poco tiempo después”, el autor está desgarrado por una visión social diferente, el dolor no es el canto principal, sino la búsqueda inmanente, dónde quiere atrapar otras Epifanías, para esos fantasmas que le permiten visualizarla (observemos que cada poema está dedicado).

El silencio del poeta durmió la guerra de “los seis años” para despertar y descubrir que ahora, es decir un poeta social que enriquece su poesía, evolucionando su propio lenguaje poético.

En ese nuevo texto poético el autor de Botella en el mar, nos narra en magia de palabras la caída del Muro de Berlín, nos da su visión de la desintegración de la Unión Soviética, y canta la muerte de las ideologías, pero desde una óptica diferente, es decir toma los oráculos dictado por su voz creadora, para anunciar la posible resurrección de la antigua Unión Soviética, para que el equilibrio universal vuelva.

Ahora no es ahora, nos sumerge en una nueva temporalidad social, donde la libertad, no sólo es un registro poético sino que la encierra como un mito libre de abstracciones e ideologías, Su estro se refleja sereno, maduro, fruto de una extraña fascinación de hallazgo, su libro es un hallazgo a partir de la ruptura del lenguaje poético, no nos referimos a que el poeta traspasó los linderos de su urdimbre estética pues el grito social es latente, exigiendo cambios para la humanidad.

El poema querámoslo o no nos pone a reflexionar sobre la humanidad y su destino, pues utiliza su aliento poético para defender, no sólo su cosmovisión, sino la rebeldía, esa que le llevó a romper con lo convencional, con lo semántico con la sintaxis, utilizando vocablo, comunes en el patio del vecindario, o en el colmado de la esquina, los del diario vivir.

Ahora no es ahora, nació en República Dominicana, con un grito que sembró el planeta, no para cambiar, sino para que los procesos que encierran el neoliberalismo y la globalización irrumpan con un nuevo orden mundial. Es posible que al amable lector esto le huela a utopía propio de la poesía, me temo que no, más bien les invito a que palpen en esta nueva obra del poeta Víctor Villegas al dios creador que pide nuevos advientos que, desarrollen un mundo mejor.

El autor es sacerdote episcopal.

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