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lunes, 17 de abril de 2017

CON VOLUNTAD Y DECISION SALVEMOS EL MEDIO AMBIENTE Y LOS RECURSOS NATURALES





   Ing. Agrón. José  A. Moreta P.
     Jmore4710@gmail.com

El  2017 es el “Año del Desarrollo Agroforestal” en República Dominicana, declarado  por el Poder Ejecutivo  mediante el Decreto 395/16. Con ello  las autoridades estarían reforzando su  voluntad de retomar la restauración y protección del medio ambiente y  los recursos naturales  que han sido dañados  gravemente por la acción depredadora  llevada a cabo desde hace muchos años por  diferentes agentes en gran parte  del territorio nacional.
Ya es impostergable la urgente necesidad  de realizar acciones contundentes en diferentes puntos de la geografía nacional, principalmente   en  las provincias del suroeste,   donde la deforestación ha llegado a niveles alarmantes. Para llevar a cabo esa  labor con  carácter oficial es necesario  contar con el concurso  de los profesionales agropecuarios, los comunitarios, productores organizados  y los recursos logísticos y económicos para materializar las diferentes acciones de reforestación a desarrollar con sostenibilidad en el tiempo, a través de de los proyectos a implementar.
 Hemos adolecido hasta ahora de una política definida y permanente,  por parte del Estado, que defienda y proteja al medio ambiente y los recursos naturales. Se ha estado aplicando  soluciones coyunturales a casos específicos que de ninguna manera han podido revertir los daños acumulados producidos por años en montañas y valles del pais. En estos momentos los  daños causados han adquirido una connotación crítica de  gran preocupación en  amplios sectores de la comunidad nacional y, al parecer, es lo  que ha motivado el  Decreto de las autoridades nacionales  para encarar el problema.
 En el municipio de San Juan de la Maguana son notables los casos  de  depredación ambiental principalmente en  la vertiente  sur de la Cordillera Central, donde nace el Rio San Juan que surte   de agua a  la Presa de Sabaneta desde donde se irrigan las tierras de producción agricola y pecuaria  del “Granero del Sur”.   Más críticos  se tornarán   los daños que ocasiona la empresa extranjera de origen Canadiense  Precipitate Gold Corp., que está realizando    la exploración y consiguiente explotación minera  que  con  autorización oficial de la Dirección General de Minería, aniquilará la vida y esperanza no sólo de San Juan sino también de las demás provincias del sur del pais.

El intento fallido  de llevar a cabo el proyecto gubernamental de construcción de  la Carretera Cibao/Sur,  atravesando la Cordillera Central  y sus  Parques Nacionales (J.A Bermudez, J. del C.  Ramírez,  J.B. Pérez Rancier o “Reserva Científica de Valle Nuevo”),  habría sido  “El Jaque Mate” al santuario natural “Madre de las Aguas”,  donde se produce según los expertos, más del  70 % de las aguas del país, de  la que San Juan tiene un aporte significativo en su vertiente sur.

El Valle de San Juan es una región que tiene cerca de 3 millones de tareas de tierra, las que representan  algo más del 14% de la superficie arable de la República Dominicana, constituyéndose en  la segunda zona de importancia agropecuaria nacional superada sólo por el Valle del Cibao.
Es  evidente que de no detenerse el acelerado proceso de  degradación existente del medio ambiente y los recursos naturales en  la región, estaría en peligro el suministro de agua y, por consiguiente, la producción agropecuaria responsable de  la alimentacion de los habitantes de San Juan y de gran parte del  pueblo dominicano.  

El  Presidente de la República, Lic. Danilo Medina ha puesto su atención en  las  degradadas   montañas y cuencas hidrográficas  de las provincias de San Juan, Azua, Neiba e Independencia,   donde ha prometido  desarrollar un millonario  “Proyecto de Desarrollo Sostenible” de recuperación forestal de la cuencas hidrograficas. El éxito  de esta iniciativa gubernamental dependerá, de que sea gerenciado por un equipo técnico bien estructurado, con el apoyo de los campesinos organizados, los comunitarios, la integración de los profesionales agrícolas  y con los recursos monetarios disponibles  de manera sostenida  para su ejecución y desarrollo.

Con relación a la Región Norte del país, la atención oficial   está   enfocada en la aplicación de medidas enérgicas para frenar la actividad agrícola y proteger los recursos naturales del “Parque J. B. Pérez Rancier  o  Reserva Científica de Valle Nuevo”, donde nacen más de una decena de rios que no sólo son fuentes de irrigación de los valles agrícolas aguas abajo y que  también  nutren los acueductos que sacian la sed de las poblaciones.  Igual atención merece, en la región  Este del país,  el “Parque Nacional  de Los Haitices” para su  rescate y  protección; es donde nacen las aguas dulces  que nutren los rios de esa  región.

Todos los dominicanos, en los cuatro puntos cardinales de la República, debemos apoyar  las iniciativas gubernamentales que tiendan a detener y revertir la depredación en curso de los recursos naturales,  antes que sea demasiado  más tarde y con ello: “salvemos el agua que sustenta la alimentación y la vida de los dominicanos”.

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